Aquella noche, parecía una noche como otra cualquiera. Era viernes, viernes 25 de Septiembre del 2009, y siempre me acordaré de esa noche.. desde esa noche mi vida cambió, dejó de ser una noche cualquiera, por una noche que recordaría siempre.
Fuimos como siempre, todas mis amigas y yo, a casa de una amiga a arreglarnos, a ponernos guapas. Todas creíamos que sería una noche como otra cualquiera, que seguramente, alguna locura haríamos, que nos reiríamos de alguna tontería. Pero no fue asi.
Ahí estaba él, con sus pantalones de chandal, su sudadera verde, sus zapatillas.. y con lo más bonito que he visto nunca, su gran sonrisa de niño.
No lo conocía antes de aquella noche, pero todo cambió. Me acerqué, me presenté y empezamos a hablar, fue muy simpático conmigo, la verdad. Yo nunca iba a pensar que esa persona que conocí haciendo el tonto podía llegar a ser la persona en la que más he pensado, por la que más he sentido, la que por un momento, me hizo sentir la chica más afortunada del mundo.
Desde ese día empezamos a hablar, a contarnos cosas, cogimos mucha confianza en poco tiempo. Solo sé que nos reiamos mucho. Quedábamos algunas tardes, jugueteábamos.. centrabamos su mirada en la mía, siempre se nos salía la estúpida sonrisa de alegría porque estabamos uno cerca del otro.
Poco a poco, pasaban los días, y cada vez sentíamos más como las mariposas del estómago se iban reproduciendo, iban a más y a más. Todo parecía perfecto, el típico cuento de hadas que todas queremos que nos pase, con nuestro príncipe azul, todo bonito, mucho amor.
Pero para mí no era ese tipico principe azul. Para mí era una persona a la que le podía contar mis cosas, sin necesidad de pedirle ayuda si tenía problemas, porque sabía que él me la daría sin pedirme nada a cambio. Era tan perfecto, estaba echo a mi medida.
Me hacía caso, me daba abrazos, me mimaba, me daba besitos..
Era como estar flotando en una nube. Se preocupaba por mí, incluso se ponía celoso de cualquier tontería. Por esas estupideces aveces discutíamos, pero yo no le daba importancia, sabía que si se ponia de esa manera, sería por algo.
Nunca pensé que esta historia podría tener fin, y mucho menos que dedicaría un blog a esa persona que para mí, siempre va a ser más especial que el resto de los chicos.
La forma de tratarme, de mirarme, de acariciarme.. era única.
Me dolió, me dolió escuchar como él ya no sentía lo mismo. Por culpa de la distancia, un verano con distancias, eso hizo que él prefiriese olvidarme, que luchar por mí. Parece de cobardes,verdad? No lo es, para mí él siempre será mi pequeño, que haga lo que haga, lo hace por algo. Lo piensa, lo vuelve a pensar, y luego actúa.
Ahora yo soy feliz, porque lo veo feliz con otra persona. Parece mentira que yo diga esto, pero es verdad. No puedo verle mal, y si con esa chica, el es feliz.. yo más. Lo que yo no le pude dar en su tiempo, almenos quiero que otra persona se lo dé, que lo cuide mucho, porque es una persona muy muy frágil, es muy sentimental, y creo que eso le hace ser especial.
Hoy le doy las gracias por todos los momentos con él, por hacer que tenga recuerdos preciosos, por acordarme de todas las frases estúpidas y a la vez especiales que él me decía.
Cuando me miraba con esos ojos tan pequeños y verdes, que tanto me encantaban.
Con esa media sonrisa que se le marcaba con sus finos labios.
Nunca lo olvidaré. Gracias por ese 13 de Febrero del 2010.
Gracias por entrar en mi vida y por la forma en la que entrates.
Dicen que la distancia hace el olvido, yo puedo decir que no. Que esto no se puede olvidar, todo este cúmulo de sentimientos serán siempre los más bonitos que he sentido.
El primero, siempre será el primero.
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