26 abr 2011

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Desde que era pequeñita siempre he querido ser mayor, para poder ser libre y decidir por mí misma, tomar mis decisiones, y sobretodo ser mayor para poder tener un marido, hijos y ser feliz, muy feliz.
Siempre lo he seguido pensando, que llegaría ese momento en el que todo iría perfecto.
He tenido unos padres maravillosos, un hermano que siempre me ha cuidado y ha querido lo mejor para mí, unos abuelos estupendos que me protegían mucho, y porsupuesto unas amigas encantadoras que me quieren mucho.
Cuando tienes todo esto, crees que será para siempre, que nada malo va a pasar..
Pero de repente, un día algo empieza a cambiar, lo que menos esperas que vaya a pasar, que ni siquiera se te pasa por la cabeza, ocurre.
Una llamada, como siempre, de tu madre. Empieza todo bien, cómo a ido el día, cómo estoy, todo muy bien. Pero enseguida empieza a pronunciar unas palabras que no te gustarán nada, tu abuela.. ya no está con nosotros, y rompe a llorar sin poder parar. Yo no sabía cómo reaccionar ante eso, era una persona maravillosa, con mil historias que contar, siempre una sonrisa en los labios y muchas bromas que hacerte. Lo admito, no reaccioné en esos instantes, solo necesitaba ir con mi madre, abrazarla y demostrarle que ahora era a mí a la que me tocaba ayudarla y darle mi cariño. Pasaban los días y yo todavia no me creia nada de eso. Yo sentía que ella estaba con nosotros aún, y que cada vez que pasara por su puerta, ella saldría y me sonreiría como hacía siempre. Era .. esque era tan encantadora, tenía solución para todo.
Los problemas empezaban ahí,mi abuelo no era el de antes, no hablaba, ni siquiera se movía. Mi madre cada noche lloraba desconsolada, necesitaba a su madre, pero sobretodo necesitaba un hombre en el que llorar. Ahí estube yo.
Al llegar el verano, parecía que todo mejoraría. Pero algo ocurrió que marcó ese verano, como el peor de mi vida.
Mis padres iban a separarse, sí.. tampoco me lo imaginaba, se me hizo el mundo enorme. No sabía que hacer. Pero me di la vuelta, y abrazé a mi hermano.
Al empezar el curso, mi padre vivía lejos de mí, no lo veía casi, y él para mí siempre ha sido mi grandote, para mí la persona más grande que había, en el que contar siempre.Pero esta vez me había fallado.
Mi madre seguía viviendo con mi abuelo, para ayudarle.
Y mi hermano tenía su vida hecha en otros sitios.
Entonces, yo me encontraba sola delante del ordenador, y con mil lagrimas por la cara.
A día de hoy, esta situación sigue pasando.
Y los sueños perfectos de una niña, se convirtieron en su mayor pesadilla.
Yo tengo la esperanza, de que todo esto volverá a la normalidad, de que algún día, sonreiré sin ocultar la tristeza que siento, porque nada malo ocurrirá.
Pero tendré siempre en cuenta, a esas 4 amigas, que estubieron a mi lado en esos malos momentos, y que hoy todavía siguen estándolo.

2 comentarios:

  1. Ánimo cariño, tal vez solo sea una mala racha. No hay mal que por bien no venga, ya vendran tiempos muchísimo mejores, lo verás.
    Un abrazo enorme:)

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  2. Hermana , hablo por mi si te digo que me vas a tener siempre , pase lo que pase, y sea cuando sea , llevo ya muchos años diciendotelo y se esta cumpliendo , no faltaré a mi promesa.
    Porque aunque te hagas la fuerte y como bien dices , rias ocultando tristeza te conozco mucho y sé que no estás bien. Pero todo son rachas y lo de tu abuela no lo vas a superar , porque eso no se supera, pero ella siempre va a estar a tu lado protegiéndote, así que no hables de ella en pasado nunca.
    Me tienes para lo que me necesites. Y siempre podremos cantar : calipopo es el helado que te quita el hipopo (8)
    TE QUIERO MUCHO HERMANITA DE MI CORAZÓN

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